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Cursos de profundización
Los cursos o talleres de profundización en Religión, Cultura y Desarrollo son de 3 días. Los temas propuestos por el ISEAT son:
- Territorios indígenas y cosmovisión religiosa
- Interculturalidad
- Religiosidad Andina y Desarrollo
- Género, religión y cultura.
- Fe cristiana y Compromiso Político
- Democracia, religión y ciudadanía en contextos interculturales
- “Factibilidad cultural”, aquello que los proyectos no toman en cuenta
- identidades indígenas
- Religión y conflictos sociales
- Identidades juveniles
Cantidad:
Se realizarán tres cursos de profundización por año, y se espera un promedio de 22 participantes por curso.
Coauspicio:
Los cursos se realizarán en coordinación y coauspicio con instituciones, iglesias y organizaciones ligadas al campo del desarrollo. El ISEAT cuenta con una contraparte para garantizar el desarrollo de calidad de cada evento educativo. Los cursos tendrán una cobertura nacional.
Descripción de cursos
DESCRIPCION DE CURSOS DE INTERACCION SOCIO-RELIGIOSA
Fe cristiana y compromiso político
¿Cómo es que se generan los mecanismos que posibilitan nuestro accionar público desde un ámbito de fe cristiana? ¿Cómo encontrar una relación lógica entre lo que deseamos desde nuestra fe y lo que vivimos todos los días? Los campos de la política, de la economía, los de la cotidianidad y de la vida privada se ven atravesados por el impulso que anima nuestra religiosidad, nuestra fe. Los puentes entre nuestras vivencias religiosas y la esfera de lo político ya se transitan actualmente: sólo debemos nombrarlas y vivirlas conscientemente, intensamente…
Las mil caras de la identidad: cosmovisiones andinas y desarrollo
Sabemos que la praxis ritualística andina, así como sus líneas religiosas/filosóficas, presentan un panorama harto confuso para los ojos externos/ajenos. La confusión se origina en la heterogeneidad que dichas prácticas presentan, pues varían de acuerdo al contexto, a la región, etc. De tener en cuenta las diferentes manifestaciones de estas cosmovisiones andinas, sus particularidades, semejanzas y diferencias, podríamos entender los vaivenes, laberintos e impasses de la cooperación internacional, de las políticas de Estado, e incluso de nuestras propias miradas con respecto de lo que llamamos tan pomposamente desarrollo.
Género y Religión: masculinidades y feminidades en construcción
De las estructuras de opresión experimentadas por la humanidad, la más lacerante es ésta, la que condena a varones y mujeres a reproducir roles rígidos y condiciona de manera negativa su desarrollo integral: la violencia de género. Así mismo, es también la de más larga data: precede en mucho al surgimiento del capitalismo y le presta a éste su representación del mundo, dividido, escindido en dos ámbitos/categorías excluyentes entre si, puros, asépticos, suspendidos en el tiempo. Definitivamente coincidimos en que la carga más pesada en este juego de dominación la ha llevado la mujer y que a este concierto se han sumado de forma privilegiada las construcciones religiosas que nuestras sociedades reproducen sistemáticamente. La religión, la vivencia religiosa como espacio de producción/reproducción de la vida de las personas, ha sido muchas veces utilizado como justificación de este estado de cosas. Releer, repensar, redimensionar estas nociones de religión/religiosidad constituye un acto de justicia para con todo el ser humano. En torno a este escenario, la nueva CPE presenta muchos avances, pero hace falta una discusión a fondo sobre lo que se debe normar, lo que permite la norma y lo que hace falta construir aún. De igual manera debemos reivindicar la importancia de este tema en relación con la agenda pública que maneja hoy en día el Estado. Posibilidades y límites de la nueva norma y de la actitud del Estado como agente público: identificarles nos significará plantearnos un horizonte de sentido desde la praxis religiosa, pensando posibilidades reales de acción.
Educación inter/religiosa-inter/cultural: el desafío de los nuevos paradigmas
La nueva CPE y la Ley Avelino Siñani abren la posibilidad de que el tema se trate de forma ecuménica, respetando todas las manifestaciones religiosas presentes en nuestro país. Esta apertura a una escolarización más acorde con los tiempos de pluralidad e inter/culturalidad que se abren a nuestros ojos, plantea nuevos desafíos a la labor docente. Desprovistos de herramientas que les permitan encarar procesos de formación plurales a partir de evidenciar diferencias, pero también de enfatizar líneas comunes de base, el profesorado nacional se enfrenta a un impasse sin precedentes. El reflexionar las posibilidades de construcción de una currícula pertinente para nuestros niños y jóvenes, de encarar valientemente procesos de re/educación en nuestros propios establecimientos educativos, de informar a los docentes de experiencias religiosas ajenas a su propio credo, así como de trabajar sobre una plataforma filosófica que permita pensar de forma holística el hecho de la vivencia de lo sagrado/religioso, son las tareas más importantes a corto y mediano plazo en este campo.
Itinerario de utopía: diálogo cristianismos/socialismos/indigenismos
Creemos que es una tarea pendiente recobrar para la memoria histórica y para la discusión actual, el accionar de las iglesias y de los sujetos/colectivos que fueron movilizados a partir de ciertas filiaciones religiosas en los acontecimientos que cambiaron el rumbo de nuestra historia próxima (la guerra del Agua, la Guerra del Gas, etc.). A partir de este ejercicio podría entenderse mejor la forma en que actualmente se dibuja el compromiso político generado desde la fe religiosa y sus distintas formas. Entonces podremos plantear que lo religioso, que lo religioso ecuménico como praxis de liberación en camino de la construcción del Reino de Dios, de la Suma Qhamaña, de la Loma Santa, puede y debe ser el puente privilegiado que propicie el encuentro de razones revolucionarias desencontradas: la vertiente socialista (en sus versiones marxista y anarquista) y la vertiente indigenista (katarista, pero también la de tierras bajas). De un diálogo entre estas tendencias emancipatorias podrían surgir nuevas propuestas de reconstrucción del mundo (en el plano ecológico y social, económico y político, personal y colectivo) acordes con nuestras tradiciones, con nuestras memorias y con nuestras luchas… ¿Será posible que lo religioso pueda articular su praxis política motivando un diálogo honesto y abierto entre estas razones revolucionarias pensando siempre y en última instancia en la búsqueda de la justicia y la libertad?
Jóvenes: los nuevos lugares de la política
Desde el descreimiento de todo lo que manifieste institucionalidad/oficialidad/seriedad, hasta la reinvención de los llamados no/lugares/políticos (espacios no reconocidos/validados por la sociedad como auténticos escenarios del ejercicio de lo público), las nuevas praxis juveniles se debaten entre las alteraciones provocadas en el propio cuerpo (tatuajes, piercing, suspensiones, etc.), las búsquedas de la irracionalidad por los excesos (drogas, alcohol, peligro, etc.) y las organizaciones reducidas ligadas por lo subjetivo/afectivo (no ya por fines comunes). Estos últimos tiempos hemos visto la aparición de las llamadas tribus urbanas, que sirven como tubos de escape a esta cerrazón construida por el consumismo, el capitalismo y el pregonado fin de la historia (la muerte de las ideologías movilizadoras de otros tiempos). Micro/identidades como las que se generan desde el hip hop, desde el punk/anarquismo, o la bohemia, pasando por el pandillero o el deportista hasta llegar a los jóvenes seducidos por propuestas políticas radicales de derecha (desde la media luna o el falangismo)… los jóvenes están planteando formas distintas de hacer política: una política que se ejerce en el cuerpo primero, después en un entorno inmediato hasta recrear respuestas globales que sostienen miradas maniqueas de la “realidad”. De identificar las limitaciones de estos procesos, como también sus virtudes, pueden generarse ciertas alternativas al monólogo político actual del mundo adulto/centrista.
Ecumenismo: el estado de la cuestión
El ecumenismo como tarea de los/as cristianos en pos de un solo cuerpo con miembros diferentes, puede abrirse hacia más campos religiosos, incluso si éstos no presentan sistematizaciones de sus experiencias (en forma de normas, teologías o regulaciones homogeneizadoras). Sobre este postulado se debate ahora mismo la cuestión ecuménica: si concebimos como pasos por realizar, primero la unidad cristiana, después el acercamiento a otras religiones de igual sistematización teológica y finalmente la comprensión de sujetos religiosos no sistematizados en experiencias teológicas (léase religiosidades andinas, africanas o australianas indígena/originarias); o al contrario el contexto mundial vivido obliga a pensar todos estos pasos de forma conjunta y simultánea… Creemos que en un ejercicio de diálogo abierto y sincero que nos ponga al día en este debate y ponga sobre el tapete desafíos concretos y urgentes, podremos orientar nuestra propia praxis religiosa hacia la justicia y la paz construidas por la gran comunidad que es la humanidad.
Democracia, ciudadanía y religión en contextos interculturales
En los últimos años, los niveles de credibilidad social en la institucionalidad, no sólo estatal si no también eclesial, regional, política, social, etc. ha devenido en la generación simultánea de conflictos en diferentes campos y lugares. No sólo es el Estado que se pone en cuestión -y con ello la democracia formal-, si no toda forma de delegación de poder y representación. Entonces, las formas de convivencia se hacen complicadas y se tornan violentas. En este sentido, una apelación a la vivencia democrática –sobre todo cotidiana, pero también a niveles públicos, con participación y control social- se torna imprescindible desde la mirada de un compromiso cristiano que tienda puentes que a la vez posibiliten empezar a resolver/transformar los conflictos que atravesamos hoy en día, en busca de la justicia y de la paz.
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